Hyperloop UPV: una aventura increíble hacia el futuro del transporte

By 21 Setembro, 20174CARLOVERS, hyperloop
Hyperloop UPV

En el post de hoy damos la palabra a Juan Vicén, cofundador y responsable de comunicación de Hyperloop UPV, que nos cuenta en primera persona la experiencia del equipo en la Hyperloop Pod Competition. Una historia de superación, esfuerzo y compromiso para contribuir al futuro del transporte.

Tras cruzar los Estados Unidos, finalmente llegamos a España, sanos y salvos, ¡de una pieza! Y al final, después de algunos días de muchas emociones, encontramos algo de tiempo para escribir sobre nuestra experiencia en la Hyperloop Pod Competition II de SpaceX, la competición organizada por Elon Musk para impulsar el desarrollo de un disruptivo método de transporte del futuro: el Hyperloop.

Tras un año y medio de intenso trabajo, estamos realmente contentos de haber compartido esta increíble aventura con un equipo maravilloso, el Hyperloop UPV.

Cuando por primera vez pensamos en construir nuestro propio prototipo de Hyperloop, David Pistoni, Daniel Orient y yo teníamos muchas inquietudes: no teníamos un equipo, no teníamos recursos ni espacio para trabajar, y además, había otro pequeño problema: cada uno de nosotros estaba en una parte del mundo: Alemania, Suecia y España. Sabíamos que el camino sería duro, pero al final decidimos aceptar el reto y empezar a trabajar.

De entre más de 300 solicitudes, elegimos a 30 de los mejores estudiantes de la Universidad Politécnica de Valencia y empezamos a recabar apoyos de empresas. Aprendí mucho de este proceso, porque nunca antes había pedido colaboración a nadie y, llegados a este punto, tenía que convencer a los altos cargos de empresas para que creyeran en mi proyecto. Creedme, fue todo un desafío.

Al mismo tiempo, la Universidad nos dio un lugar de trabajo, algo esencial como punto de conexión y para crear un equipo fuerte (¡gracias!).

Justo después de haber creado el equipo, apareció otra gran oportunidad: un profesor valenciano que trabaja en Purdue, una de las mejores universidades americanas en el campo aeroespacial, nos pidió colaboración. Aceptamos de nuevo el reto y, a pesar de vivir en zonas horarias muy diferentes (6 horas más) a ambos lados del océano Atlántico, con reuniones semanales y mucha paciencia, empezamos a hacer progresos y firmamos un acuerdo para participar juntos en la competición con nuestro prototipo: el Atlantic II.

Durante el desarrollo del proceso, comprendimos los riesgos de trabajar con un equipo transatlántico, especialmente durante el montaje, cuando teníamos que ensamblar todos los subsistemas juntos, y asegurarnos de que todo funcionara según lo esperado. Obviamente, no todo funcionó en el primer intento, pero teníamos que estar listos para la competición.

De repente, nos convertimos en expertos en resolver problemas, desatascar cuellos de botella, estirar el tiempo… La última fase era la más compleja, y sólo concentrándonos al máximo pudimos borrar la línea entre la noche y el día para tener el prototipo listo. Después de mucho sufrimiento y varias tandas de estudiantes viajando a los Estados Unidos para montar el prototipo, al final, ¡lo conseguimos! El Atlantic II, una de las cosas más increíbles que he hecho en mi vida.

Asombrosamente, el prototipo fue una de las máquinas más potentes en la competición y cuando los especialistas lo vieron por primera vez, parecían asustados. Pero entonces, empezamos las pruebas de seguridad y comenzamos a emocionarnos. Por desgracia, la última prueba al aire libre no funcionó, razón por la que no pudimos probar nuestro prototipo en el tubo oficial. De todos modos, a pesar de eso, debo confesar que lloré de felicidad cuando vi el prototipo moverse por primera vez. No podía creer que lo que al principio había imaginado como un sueño en una pizarra, se había convertido ahora en una pieza de ingeniería, nuestra primera creación real, y estaba funcionando de verdad. ¡Habíamos hecho historia! Se me pone la piel de gallina.

Pero si hay algo que deba decir es: GRACIAS, chicos, gracias a todos los miembros del equipo, porque sin vosotros, nada en esta aventura habría sido posible.

Hyperloop UPV ha logrado traer a la vida el verdadero espíritu de Hyperloop, creando un prototipo único que es totalmente autónomo, 100% eléctrico y preparado para el vacío, que levita a altas velocidades de forma pasiva gracias a esquís, y pensando siempre en la escalabilidad del sistema. Nos gustaría dar las gracias a todos los colaboradores del proyecto, en especial, a la Universidad Politécnica de Valencia, Altran (patrocinador premium), ISTOBAL, MAHLE Nagares y la Universidad de Purdue, por ayudarnos a hacer realidad esta increíble aventura. Creemos que debemos seguir luchando y rompiendo barreras.

En resumen, debo decir que ésta ha sido una de las experiencias más extraordinarias de nuestra vida, hemos viajado por todo Estados Unidos, hemos conocido a gente increíble y hemos tenido la oportunidad de contribuir con nuestro granito de arena al futuro del transporte. Estamos viviendo tiempos apasionantes y sólo hay una cosa que tenemos clara: nunca hay que conformarse.

Se nos plantearán nuevos desafíos, y todavía quedan muchos momentos emocionantes por vivir. La próxima competición se ha anunciado y el equipo está preparando ya su próximo prototipo. Podéis apoyarnos escribiendo a partners@hyperloopupv.com. Mientras tanto, sigamos adelante, seamos el futuro.

Juan Vicén, cofundador y responsable de comunicación de Hyperloop UPV.

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